¿Quieres apostar? Lo que NO tengo en el bolsillo
Desarrollo de Talento

¿Quieres apostar? Lo que NO tengo en el bolsillo

30 de septiembre de 2026

Revisemos algunos conceptos para tener un mayor entendimiento del tipo de apuesta que hacemos; algunas sin darnos cuenta de que las hacemos, otras influidas por un tipo de esquema mental que pasa desapercibido y aquellas en que partimos de la evaluación más objetiva y que involucra también conocer contra o con quién vamos a apostar. Ten un poco de paciencia y prometemos que estas piezas sueltas: ¿Todo o nada?, Sun Tzu, Apuestas cotidianas, Ley de cierre, Lo que llevas en tus bolsillos, My Fair Lady y Lo que no llevas en los bolsillos, encajarán perfectamente al final.

 

¿Doble o nada?

Alguna vez te has encontrado en esta situación, donde alguien iba perdiendo algunas apuestas y sacó el famoso reto de “doble o nada”, creyendo que así tomaba control y que la suerte giraría a su favor y lo llevaría mágicamente a la victoria. El único caso posible de lograr éxito con este tipo de apuesta sería cuando la principal variable sea el azar; como arrojar una moneda al aire o esperar sacar la carta mayor entre dos competidores, aquí hay 50% probabilidad de ganar o de perder. En los demás escenarios el doble o nada será solo un gran optimismo o solo una ilusión, que nos llevará a la perdida de patrimonio o perder lo que esté en apuesta. No hay forma de ser más hábil, diestro, ser más rápido, preciso o competitivo que el rival de turno, que nos lleva ganándonos varias veces seguidas y con un desempeño consistente, solamente porque así lo deseamos que fuese ahora.

Aunque no manejemos la estadística de nuestro desempeño, no hayamos calificado objetivamente cuán hábiles somos dentro de una escala de calificación estandarizada de alguna manera, cuando no tomamos el tiempo de entrenamiento que necesitamos para llegar a nivel competitivo, de alguna manera las personas iniciamos o aceptamos una apuesta convencidos de que vamos a ganar; a ganar, muchas veces sin precisar el porcentaje de éxito que alcanzarán. Suele partirse considerando sólo el deseo de ganar o de una corazonada. Un gran amigo solía decir: “Quien, apuesta por necesidad, pierde por obligación”

 

Sun Tzu

Esta sentencia de Sun tzu, explica magistralmente y de manera sintetizada, la importancia de la autoevaluación previa y de lograr una ponderación adecuada de las capacidades del oponente: “Si te conoces a ti mismo y conoces a tu enemigo, no debes temer el resultado de cien batallas…” Ojo, no dice que se van a ganar todas las batallas, más bien precisa que si se tiene estos dos conocimientos, se puede anticipar el resultado más probable; lo que nos permite elegir en qué batalla o apuesta conviene involucrarse.

En toda apuesta hay dos partes involucradas, de manera simple: Tú y el adversario. El adversario no siempre es sólo una persona o situación. En 1997, cuando Garry Kasparov compitió contra Deep Blue, la súper computadora, no perdió contra una máquina, sino perdió contra un equipo de ingenieros y técnicos que programaron a esa máquina, que la “alimentaron” además con las estrategias que el propio Garry había empleado en torneos pasados, así como estrategias y formas de juego de otros maestros.

 

Las apuestas cotidianas

Aunque a muchos nos encanta la idea de ser únicos, guardamos mucho parecido con el grupo más cercano a nosotros. Todos los del grupo (familia, amigos, cercanos) estamos expuestos a ciertos hábitos, patrones o modelos; lo que resulta “exitoso” lo conservamos, de lo contrario probamos un nuevo modelo. Tenemos automatizado un patrón no consciente de muchas de nuestras conductas: para entornos con pares, aliados y conocidos o superiores/subordinados, detractores y desconocidos. Muchas de nuestras respuestas son casi automáticas, se mantiene el principio económico, por lograr un resultado confiable (en el sentido de que las personas que nos conocen o estudian, pueden anticipar como actuaremos en determinas condiciones).

Se hace raro pensar en lo que hace un profesor, astronauta, científico, gerente, empleado de mantenimiento, fuera de su horario de trabajo. La apuesta cotidiana es esperar que los demás solo sepan o sean capaces de hacer lo que sabemos que hacen cuando los observamos en cierto entorno o rol.

Habrás notado que hay personas que hacen preguntas esperando recibir la respuesta que ellos mismos ya se contestaron (la que ya tienen pre formulada en su cabeza); la noticia es que a veces ese tipo de personas somos nosotros mismos, ocasionalmente.

 

Ley de cierre o completamiento

Nuestro cerebro tiende a rellenar los huecos o faltantes de información, tratamos de completar la forma, figura o patrón; asumiendo que eso completa el significado que es conocido para nosotros (sea con datos reales o imaginarios). Así todo encaja y nos resulta predecible. En esto interviene nuestro patrón cultural, que nos da una interpretación y un juicio.

Completamos lo inconcluso, hasta de manera no consciente. Muchos recordaremos la frase musical Shave and a Haircut ("Afeitado y un corte de pelo"), aunque no sepamos que así se llamaba, cuando tocábamos la puerta de casa con los nudillos, “¡Toc, toc, toc-toc-toc!, ¡Toc, toc!”, si tan solo ejecutamos la primera parte y dejamos sin tocar los últimos ¡Toc, toc! En muy probable que estas dos últimas notas no tocadas las completemos dentro de nuestra cabeza ¡Toc, toc!

Pasa en tu serie favorita, donde al finalizar la temporada te ponen una trama inconclusa… tu cerebro quedará en la espera, buscando completar cuál es el desenlace. O cuando Gustavo Cerati decía al final de su presentación: “Gracias”, … Totales.

 

¿Qué llevas en los bolsillos?

Es muy probable que lleves un teléfono celular muy equipado, una billetera con documentos y algo de efectivo, además de tus llaves; quizá también alguna fotografía o amuleto. Las mujeres por otro lado, con vestidos que priorizan lo estético a lo utilitario (bolsillos diminutos, con un 70% menor de capacidad que el de los hombres), emplean como complemento, bolsos de mano, ahí sí que llevan lo que algunos sociólogos llaman el kit de supervivencia urbana: que va desde pañitos húmedos, medicinas básicas, algo de maquillaje, una lima de uñas, llaves, algo de efectivo, bloqueador, un celular, entre otras cosas. Lo cierto es que la mayoría de personas sabe qué lleva en bolsillos o bolsos, y con ello puede saber cómo responder a algunas emergencias o situaciones que se le presentan. Por ejemplo: ¿qué haces si se te astilla una uña? Bolso: saco la lima y me la emparejo. Bolsillos: … uso los dientes.

De manera figurativa, lo que tienes en tus bolsillos es aquello de lo que puedes echar mano de manera inmediata, tus llaves, amuleto, monedas… sirve para algo específico. Así como sabes que llevas tu llavero en el bolsillo derecho, puede que tengas interiorizado quién es quién en tu equipo de trabajo (desde tu propia evaluación o percepción), como sabemos quién suele solucionar un problema en específico. No solemos esperar que alguien a quien no hayamos visto en esa situación, sea capaz de responder de manera efectiva.

 

Apostar con lo que NO llevas en los bolsillos

¿Recuerdas a Mi bella dama (My Fair Lady) ?, donde el Profesor Henry Higgins apuesta con el Coronel Hugh Pickering, a que puede transformar a la sencilla Florista Eliza Doolittle en una dama de sociedad, refinando su forma de hablar.

Aquí hay una apuesta respecto a lo que no está en tus bolsillos (claro que hay un dinero de por medio: “Te apuesto todos los gastos del experimento” Coronel Hugh Pickering), se refiere a apostar cuánto puede ser la capacidad para enseñar, tutorear y mentorear del Profesor Henry Higgins y la capacidad para adaptarse y aprender de la Florista Eliza Doolittle.

Los recursos más importantes no siempre están en tus bolsillos. Fuera de tus bolsillos está los bolsillos de los demás; traducción: fuera de tus capacidades están las capacidades y talentos de los demás, no siempre a la vista o de manera reluciente; hace falta, ser capaz de descubrirlos, de generar la confianza en el otro (tu tutorado o mentee), ponderar el reto para estimular, brindar orientación respetando autonomía, saber evaluar juntos el logro y el planteamiento del nuevo ensayo. Implica también invertir tiempo, programar las reuniones y agenda, identificar cuál puede ser el mejor modelo a imitar.

Se espera que un practicante apueste solo lo que tiene en el bolsillo, mientras que un CEO sepa apostar incluso lo que no tiene en el bolsillo.

Para finalizar, entendiendo lo que no llevas en los bolsillos, ¿En cuántas/os “Eliza Doolittle” quieres apostar?

La mejora aparece cuando se le brinda exposición a información, acceso a herramientas, interacción con el equipo, ensayos previos y se le presenten modelos de análisis. No olvides que el lenguaje transforma. Haz que se ensaye también en qué, cómo y a quien debe comunicar. Consejo: mide tu apuesta, no apuestes por alguien que no quiere apostar por sí mismo.

 

Psic. Orlando G. Cruz Neyra

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