¿Qué pregunta usted, cuando quiere preguntar?
Aprendizaje

¿Qué pregunta usted, cuando quiere preguntar?

20 de marzo de 2026

¿Hace usted preguntas, donde de antemano sabe que la mayoría de respuestas, van a ser mentira? Aquí creo que casi todos, vamos a negar con la cabeza o levantar una ceja como diciendo “de qué estás hablando” y también habrá quienes quieran dejar de leer este artículo, pensando que eso es imposible, y que uno pregunta para saber, pero que no se puede predecir si los demás mentirán o no.

Sin embargo, hay preguntas para las que casi es un convencionalismo, un aprendizaje social, donde no se espera que se diga la verdad, no se espera que se digan abiertamente lo que se siente o se piensa. Dos casos: ¿qué responde la gente cuando, dentro de un ambiente laboral o de simples conocidos, se le pregunta: “cómo estás” o “cómo está tu familia?; y ante la pregunta ¿crees que miento?, dicho por un superior, empleando una fórmula diferente: “…Juan (Pedro, el nombre de un subordinado), no me dejará mentir, cuando digo…”

Salvo algunos grupos de mucha confianza o donde realmente se fomente una comunicación franca y directa; no se espera que la respuesta sea a quemarropa.

En otros casos, también es importante construir la pregunta de tal manera que le demos oportunidad a nuestro interlocutor para que entienda qué queremos y pueda construir una respuesta sincera. Siempre habrá quienes deseen responder a las preguntas de manera literal… recordemos aquel chiste en donde se le pregunta a alguien, ¿sabe qué hora es?, y el interlocutor responde con un sí, únicamente y sigue con lo suyo. Cuando se realiza una investigación, donde se busca entender el perfil de los demás, hay que tomarse algo de tiempo para construir la pregunta con claridad, de manera concisa y que permita rescatar el dato que se está buscando.

En un estudio que buscaba entender temas respecto a actividad sexual en los jóvenes, más precisamente frecuencia de encuentros íntimos, se formuló la siguiente pregunta ¿cuál es la frecuencia de encuentros íntimos que tiene usted regularmente? A primera vista se trata de una pregunta válida y que apunta a recoger el dato exacto de frecuencia; sin embargo, se observó que las respuestas de los varones buscaban proyectar una mayor actividad sexual; mientras, el grupo de mujeres respondían expresando una menor frecuencia, cuidando un tema reputacional. La corrección a la pregunta ocurrió cuando se tomó en cuenta este tema “reputación”, y se cambió la pregunta a ¿cuándo fue su último encuentro íntimo?, lo que arrojó respuestas más sinceras y válidas, que permitieron realizar una proyección más objetiva, respecto a este tema.

Suele suceder, que algunos entrevistadores formulen preguntas que inducen la respuesta que se espera recibir, incluso de manera no consciente. En el periodismo aparece la pregunta, formulada a una persona con clara intención, alevosía y ventaja: “¿Se arrepiente de haber…?

Tenga cuidado con las preguntas cerradas, donde basta un sí o no para responder. Este tipo de preguntas no aportar mucho acerca de la manera de pensar, sentir, actuar; ni pueden ser tomadas en cuenta como predictores de lo que el entrevistado hará frente a una próxima situación similar. ¿Sabe usted que sumar es dañino para la salud? La respuesta positiva, no garantiza abstinencia. Lo mismo pasa con las respuestas teóricas, donde el entrevistado emula o emplea esquemas aprendidos, iniciando con “se debería…”, “es necesario que…”, “un líder tiene que…”

Es mejor realizar preguntas abiertas, dando oportunidad al entrevistado para que narre, cuente o diga cómo vio, como vivió o qué sintió.

Busque establecer el contexto, ubique al sujeto dentro de una acción o rol, solicite que explique lo que pasaba, lo que vio, y que cuente lo que hizo. Es el deber del entrevistador mantener una escucha atenta, empática y evaluativa; tener claro qué respuesta o evidencia está buscando.

En algunos casos incluso una pregunta formulada casualmente, a manera de una conversación amical, puede darnos la información que necesitamos. No olvidemos también el poder de las repreguntas, que buscan profundidad: ¿CÓMO VA SU DÍA?, ¿cómo así?, ¿qué tenía planeado para hoy?, ¿que tuvo que postergar?, ¿piensa reprogramar esa actividad?, ¿cómo piensa hacerla?

Pongámonos alerta frente a aquellas personas que son carismáticas o aquellas que buscan caer bien… no por ellos, sino por usted mismo. No deje que lo que usted siente, influya sobre el criterio de evaluación establecido.

Psic. Orlando G. Cruz Neyra

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