Políticamente correcto. Cuánto cuesta no ser asertivo
Cultura Organizacional

Políticamente correcto. Cuánto cuesta no ser asertivo

30 de abril de 2026

Por el bien del clima, de la comunicación armoniosa, por la valoración de la diversidad de pensamiento… se viene manejando un enfoque en donde se trata de respetar todas las opiniones de los demás; tanto que, muchas veces, nos cuesta plantear un punto de vista en contra o desenmascarar algún argumento armado con falacias. Muchos sin darnos cuenta, quizá por cansancio o por ser Políticamente Correctos, sentenciamos “todas las opiniones son respetables”.

¿Todas las opiniones son respetables?

Se llega a confundir el valor de las personas - como seres que merecen todo nuestro respeto, sin distinción alguna, donde el hecho de ser humano los valida, en el sentido que poseen un valor especial por su naturaleza misma –versus la valoración de la idea o apreciación, como elaboración que se genera en base a datos, argumentos y que necesariamente presenta una construcción lógica que depende de su validez intrínseca o su validez empírica.

Las personas ya tienen en sí mismas su valoración como seres humanos, mientras que las ideas sólo llegan a tenerlas cuando cumplen algunos requisitos. No necesito ser el más listo o el más talentoso para ser respetado; sin embargo, las opiniones tienen que sustentar su validez, por lo que no toda opinión es válida ni respetable. Pero, sí es respetable, incluso es un derecho, el que toda persona puede dar su opinión. Claramente podemos marcar una diferencia entre respetar el que cada quien pueda dar su opinión, frente a que toda opinión es respetable.

Cuando la cultura no entrena la reflexión, la retroalimentación o la evaluación de los puntos de vista, más allá de quien la exponga; nos vamos acostumbrando o cediendo a la idea de que confrontar es negativo, por lo que algunos no quieren “ofender” o quitar valor a la opinión del otro. En ocasiones habrá quien,tratando de driblear la confrontación, llega a ser tan sutil que no logra definir posición en contra o una valoración firme respecto a la idea de evaluar si es pertinente, válida, apropiada, lógica, coherente o definir su calidad y aplicabilidad.

El hecho está en que, dentro de muchas organizaciones, esta creencia hace que no se confronten ideas; asumiendo que lo que hace esto es confrontar personas; también que no se diga abiertamente en qué discrepamos o qué necesita más argumento y datos fácticos, por lo que se tolera y se tolera, invirtiéndose mucho tiempo y recursos hasta que la idea ya no se pueda “respetar” más, cayendo en la cuenta de que hay que volver hacia atrás, reiniciar el enfoque, planteamiento o evaluación de lo que se quiere lograr.

Cuánto cuesta no saber expresar opinión de manera clara y con datos objetivos o teorizados con argumentos. El costo de muchas NO DECISIONES, se traduce en tiempo, talento muerto, prórroga en ejecución, en sentimiento de parálisis o que el líder no es tan líder, y también en dinero. Ser políticamente correcto,tiene en sí un costo económico, de cultura y en la valoración meritocrática.

Se confunde ser “buena onda” o generar buen clima, cuando no confrontamos y tratamos de respetar todas las ideas, pero, cuando se dice: No estoy deacuerdo, con base y fundamentos objetivados, ello más bien da oportunidad al equipo o a quien tiene una opinión diferente, de tener la posibilidad de ver un nuevo enfoque explicativo y chance para corregir, asimilar, reformular o explicar de manera más clara su punto de vista.

No se llega a ningún lugar si todos tienen la razón al mismo tiempo sobre el mismo tema y desde diferentes opiniones, por ser políticamente correctos. No aporta por sí mismo el argumento de considerar, sin chistar, la opinión del que tiene mayor rango, o que las cosas se han hecho siempre de esta manera, ni que todos estamos simplemente de acuerdo para no ser disonante.

Psic. Orlando G. Cruz Neyra

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