Liderazgo y Resiliencia
Liderazgo

Liderazgo y Resiliencia

16 de marzo de 2026

Los erizos de mar se ven perfectos, ellos andan pegados al fondo del mar, sus exoesqueletos y espinas son las mismas desde hace miles de años. Se han adaptado más por selección natural, alejándose o extinguiéndose en zonas no favorables; sin que tengan alguna previsión o siquiera que busquen atraer de manera activa los alimentos. Sobreviven y seguro se mantendrán ahí donde las circunstancias les sean favorables. No generan grupo, no colaboran entre sí, no hay líderes entre ellos; solo es ir con la corriente a nuevas zonas para sobrevivir o llegar así a la extinción funcional.

En los grupos humanos puede pasar que algunas personas estén a cargo o asuman un liderazgo cuando el ambiente es perfecto, el ecosistema les es favorable, no se presenten conflictos de ningún tipo o no mayores, e incluso los planes heredados siguen dando buenos resultados y solo hay que tomar algunas decisiones poco riesgosas u otras ya ensayadas. Están, en lo que algunos llaman su zona de confort, donde uno responde de manera predecible, se siente seguro y productivo.

Pero lo cierto es que en el mundo humano no todo es rutinario, la relación dinámica entre las personas y con su medio puede llevarnos a escenarios diferentes, a veces en un abrir y cerrar de ojos.

Son los tiempos difíciles los que nos ponen a prueba y enseñan. El desarrollo humano ha sido posible justamente gracias a la fortaleza, constancia y resistencia ante los tiempos difíciles. El saber afrontar, sobreponerse, ante los problemas marcan un antes y un después según cómo actuemos ante una crisis o un conflicto, incluso a situaciones que ponen en riesgo la vida misma. Este “no dejarse vencer” y superar dificultades ha ido construyendo el concepto de resiliencia.

Crisis como la generada por la pandemia, los conflictos sociales que vivimos o los cambios en las políticas de gobierno no son sino una forma más de poner a prueba esta capacidad de resiliencia, de buscar opciones, adaptándonos con lo que tenemos y buscando explorar nuevas formas.

Las organizaciones han debido de aprender que más que superar el problema, es convirtiendo la crisis en oportunidad, lo que les permite seguir avanzando y prosperando, mejor aún si esto lo hacen parte de su cultura. En este sentido, los líderes son los responsables de mantener su permanencia y posibilidad de desarrollo - siendo resilientes - para ensayar soluciones a partir del análisis de datos fácticos, de factores motivacionales o la necesidad de plantear una nueva visión que ilusione al equipo frente a nuevos escenarios.

Los líderes deben seguir emprendiendo, aplicando lo que saben, asumiendo retos que no sólo son técnicos o financieros, sino también desafíos adaptativos a nuevas formas de ver el trabajo, las relaciones de mando y sus decisiones frente a las nuevas exigencias.

El líder resiliente explora sus capacidades, con espacio creativo o innovador, busca atender con rapidez y buscar soluciones prácticas a los problemas, aún sin contar con el cien por ciento de certeza, orientándose a manejar los riesgos que la nueva situación trae, pero también aplicando su característica humana e inteligencia emocional.

No se trata sólo de aprender conceptos teóricos - nadie llega a ser líder por llevar un curso de liderazgo-, además no hay un solo perfil de líder, lo importante es trabajar internamente, reconocer aspectos de mejora, entender la importancia de adoptar nuevas competencias, decidir y darse la oportunidad de aceptar el desafío, ensayar conductas o soluciones, pero también mostrar humildad, reconocerse como alguien en continuo aprendizaje, ser también receptivo al consejo y el feedback. Los líderes no son perfectos, son personas y se equivocan, pero corrigen y están siempre trabajando en sí mismos.

Psic. J. Carlos Mollehuanca Q.

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